En medio de una economía en constante transformación, Colombia está experimentando un fenómeno discreto pero contundente: el retorno gradual a la oficina. Aunque muchos creyeron que el trabajo remoto había llegado para sustituir definitivamente la presencialidad, lo que estamos presenciando es el surgimiento de una nueva ola de proyectos corporativos que integran diseño, bienestar y flexibilidad.
En los últimos meses, en nuestra firma hemos recibido solicitudes específicas de empresas —tanto locales como multinacionales— interesadas en alquilar espacios de gran escala, incluso de hasta 10.000 metros cuadrados. Algo impensable hace apenas un año. Este renovado interés es una señal clara: la oficina no ha desaparecido, simplemente ha evolucionado.
Factores que impulsan el auge de las oficinas clase A en Colombia
Desde mi experiencia en el sector, hay los siguientes factores clave que explican el resurgimiento de los espacios corporativos de alta gama u oficinas clase A, en el país:
- Déficit de infraestructura premium
Colombia aún presenta un rezago frente a otros mercados latinoamericanos en cuanto a oferta de oficinas clase A. Esta carencia ha abierto una ventana de oportunidad para desarrolladores e inversionistas que apuestan por edificios con diseño contemporaneo y dotaciones de tecnologia de punta, bien ubicados y sostenibles. - Transformación en las dinámicas laborales
Las empresas ya no buscan simplemente metros cuadrados: demandan entornos que fomenten la colaboración, el bienestar y la flexibilidad. La oficina tradicional está dando paso a espacios que ofrecen una experiencia laboral integral. - Estabilidad de los activos inmobiliarios
En un entorno económico marcado por la incertidumbre, los bienes raíces corporativos bien diseñados se consolidan como una inversión segura. Cada vez más inversionistas ven en el sector de oficinas un refugio patrimonial confiable y estratégico - Inversión en oficinas a través de fondos inmobiliarios y fiduciarias
Mediante mecanismos como los fondos de inversión inmobiliaria y las fiduciarias, los inversionistas pueden participar en proyectos corporativos sin necesidad de adquirir una propiedad completa. En lugar de comprar un edificio entero, pueden invertir en un porcentaje del proyecto. Esa participación les da derecho a recibir ingresos proporcionales a su inversión, generados por el alquiler o valorización del inmueble en el futuro.Es una forma eficiente y segura de invertir en bienes raíces, especialmente en el sector de oficinas clase A, que está ganando atractivo por su estabilidad y potencial de rentabilidad.
Un nuevo tipo de edificio de oficinas : híbrido, humano y urbano
Hoy estamos diseñando una nueva generación de edificios híbridos, donde la vida personal, el trabajo y la comunidad coexisten en un mismo entorno. Este enfoque responde no solo a las exigencias actuales del mercado, sino también a una visión más integral del desarrollo urbano.
Un ejemplo concreto: uno de nuestros proyectos fue concebido hace tres años, en plena incertidumbre, cuando hablar de oficinas parecía fuera de lugar. Hoy, con la obra casi finalizada, el edificio ya ha sido negociado en su totalidad por una sola compañía. Este resultado confirma que las empresas están regresando a los espacios físicos con decisión y propósito.
Este nuevo tipo de oficina trasciende el concepto tradicional de escritorios y sillas. Se trata de espacios con luz natural, zonas verdes, servicios compartidos, conectividad eficiente y una arquitectura pensada para el bienestar, la productividad y la identidad de marca. En muchos sentidos, se ha convertido en un recurso estratégico.
¿Qué sigue?
Aunque el modelo de trabajo híbrido sigue vigente, la presencialidad ha retomado su papel central como motor del trabajo colaborativo. Nuestra experiencia demuestra que la productividad y la eficiencia aumentan significativamente cuando las personas comparten espacio físico.
Además, el desarrollo de oficinas ha tenido un impacto revitalizador en varias zonas urbanas. En Bogotá, sectores como el Parque de la 93, Centro Andino, Centro Internacional, la Calle 26 y la Avenida El Dorado, entre otros, han cobrado nueva vida gracias a estos proyectos, convirtiéndose en polos de desarrollo que integran movilidad, comercio, vivienda y empleo. Estas son las bases futuras para el desarrollo de la ciudad de 15 minutos o las ciudades dentro de la ciudad.
La oficina, entonces, no ha desaparecido. Ha evolucionado. Y Colombia, con visión, diseño e inteligencia, está liderando esta nueva etapa de transformación urbana.
