Arquitectura pet-friendly: cómo los “perrihijos” están rediseñando la vivienda en Colombia

Uno de los fenómenos más notables que dejó la pandemia fue el crecimiento de mascotas en los hogares colombianos. Perros y gatos no sólo se consolidaron como miembros de la familia, sino que comenzaron a ser un factor decisivo en la forma en que pensamos, diseñamos y construimos vivienda.

Recuerdo que, en plena pandemia, cada vez más clientes llegaban a los proyectos, virtualmente, preguntando desde el primer momento si podían tener un perro o un gato y cómo estaba pensado el edificio para facilitar su cuidado. Esa demanda creciente nos obligó, como desarrolladores, a repensar la arquitectura desde una óptica multi especie.

Hoteles y spas para mascotas… dentro del edificio

En nuestros proyectos residenciales más recientes, hemos incorporado espacios dedicados al bienestar de las mascotas. Estos incluyen una zona dividida en dos partes: un área de baño equipada con mangueras y superficies diseñadas para que los dueños puedan asear a sus mascotas de manera cómoda, y un pequeño hotel con cubículos donde los residentes pueden dejar a sus perros o gatos durante el fin de semana o en ausencias prolongadas de trabajo, bajo el cuidado de profesionales especializados en su cuidado.

Este servicio, operado por la administración del edificio, ofrece una tarifa razonable para los residentes. Incluso en apartamentos de tan solo 30 metros cuadrados, se permite la convivencia con mascotas sin representar un inconveniente para la comunidad. Lo más destacado es que los residentes pueden tener la tranquilidad de que sus perros o gatos recibirán un cuidado excepcional en su propio edificio.

Características clave de una vivienda pet-friendly

La arquitectura pet-friendly ha pasado de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Estas son algunas de las características que hoy consideramos clave en los nuevos desarrollos:
Espacios de aseo para mascotas dentro del edificio.

      • Zonas verdes cercanas o integradas al proyecto para paseos diarios.
      • Pisos plastificados de alta resistencia que no se deterioran fácilmente con los rasguños, pelos y humedad.
      • Hoteles o guarderías para mascotas con atención personalizada.
      • Balcones seguros para gatos.
      • RPH, reglamentos de propiedad horizontal que reconocen la convivencia animal.

Beneficios de adaptar la arquitectura a la vida con mascotas

Diseñar con enfoque pet-friendly no es solo una tendencia: es una forma de mejorar la calidad de vida. Algunos beneficios que hemos observado son:
Reducción del estrés y la ansiedad gracias al vínculo humano-animal.

      • Mayor sentido de pertenencia y comunidad entre vecinos pet lovers.
      • Prevención de daños en la vivienda al ofrecer zonas específicas para las mascotas.
      • Mayor valorización de los proyectos inmobiliarios con enfoque pet-friendly.
      • Flexibilidad para trabajar desde casa en compañía de los animales.
      • Aumento en la demanda de inmuebles que permiten tenencia responsable de mascotas.

Comunidad alrededor del perro

La presencia de mascotas no solo influye en el diseño de nuestros edificios, sino que también transforma la dinámica de convivencia entre los residentes. En muchos de nuestros complejos, aquellos que tienen perros suelen entablar relaciones cercanas entre sí, llegando a conocerse por los nombres de sus mascotas, coordinando paseos e incluso forjando amistades duraderas.
Es inspirador observar cómo estos lazos se fortalecen en los parques cercanos o incluso en los pasillos del edificio. Es muy frecuente escuchar a alguien que vive solo mencionar que su perro ha sido clave en su proceso de socialización, superando en efectividad a cualquier aplicación o red social. En ciudades como Nueva York, Madrid o París, existen parques exclusivos para perros que no solo sirven como espacios de recreación canina, sino también como puntos de encuentro para sus dueños.

Viviendas para una nueva generación

Esta evolución también está vinculada al perfil de los nuevos compradores. En la actualidad, muchos jóvenes de entre 25 y 35 años están adquiriendo su primer apartamento pensando no en tener hijos, sino en brindar un hogar adecuado para sus mascotas. Recuerdo el caso de una joven que compró un apartamento por 250 millones de pesos y, antes de interesarse por los acabados o el estacionamiento, su primera pregunta fue: ‘Tengo un perro, ¿se sentirá cómodo aquí?’.
Este tipo de interrogantes nos indican claramente que ya no es suficiente simplemente permitir la presencia de mascotas. Es fundamental diseñar pensando en ellas: anticipar las circulaciones, ofrecer servicios específicos, establecer normas claras de convivencia y velar por la felicidad de todos los habitantes del edificio, incluyendo a aquellos de cuatro patas.

Más allá del hogar

Esta transformación también ha tenido un impacto significativo en el ámbito comercial. Las clínicas veterinarias ahora se diseñan con la misma infraestructura que las instituciones de salud humana. Ejemplos como Laika o Movet se destacan por ofrecer instalaciones completas para procedimientos médicos, laboratorios, quirófanos y servicios de urgencias. La industria de las mascotas se ha sofisticado al nivel de cualquier otro sector de la salud.

Personalmente, viví esta evolución de cerca. Hace unos años, decidimos adoptar a una parejita de gatos, Apolo y Luna. Apolo recibió su nombre por la película Apolo 13, que había visto mi sobrina el día anterior, y Luna se unió a la familia en honor a su compañero espacial. Fueron una gran alegría, hasta que Apolo enfermó gravemente por una picadura de pulga desconocida. Nos vimos obligados a invertir considerablemente en tratamientos, incluyendo tres transfusiones de sangre que le salvaron la vida. La complejidad médica de la clínica veterinaria superó mis expectativas.

Eventualmente, nos vimos obligados a dar en adopción a los gatos, ya que en ese momento resultaba imposible convivir con ellos. A pesar de ello, los visitamos ocasionalmente, sintiéndolos parte de nuestra historia familiar. Esta experiencia tan íntima y emocional me permitió comprender aún más a nuestros compradores.

En los edificios actuales, especialmente en proyectos de alta densidad con más de 100 apartamentos, contar con espacios para el cuidado de las mascotas ya no es un lujo adicional, sino una necesidad esencial. Para muchos, esto marca la diferencia entre vivir cómodamente o tener que renunciar a una parte importante de sus vidas

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